A las 3:24 p.m., el Airbus A320 despegó. Solo dos minutos después, a las 3:26 p.m., la aeronave impactó contra una bandada de gansos canadienses. El choque múltiple fue devastador: el motor izquierdo perdió potencia inmediatamente, y el derecho sufrió daños irreversibles. Sully escuchó el silencio ensordecedor que todo piloto teme: la ausencia total de empuje.
Con los motores inoperables y la falta de energía, Sully tomó la decisión de intentar aterrizar en el río Hudson, que se encontraba debajo del avión. A pesar de que esta opción parecía arriesgada, Sully y su copiloto, Jeffrey Skiles, evaluaron que era la mejor opción para salvar las vidas de todos a bordo.
Sully activa el sistema de emergencia, ordena a la tripulación de cabina: "¡Agarren sus cabezas, prepárense para el impacto!" y comienza el descenso.